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Creemos que debe saberse, que después de
las meritorias actuaciones de salvamento que podemos
ver en la televisión, la realidad es que estos africanos
no son devueltos a sus países, por falta de documentación,
medios económicos y convenios internacionales que
lo posibiliten.
En su gran mayoría se les da una Orden
de expulsión y tras pasar internados un tiempo inferior
a cuarenta días, se les traslada a la Península en
vuelos pagados por el Estado, y son dejados en libertad
sin ningún tipo de ayuda o asistencia.
Estos africanos, que carecen de lo más
mínimo, incluso de una documentación que les permita
identificarse, son los que encontramos en las calles
de nuestra ciudad deambulando sin ningún destino,
o procurando una limosna en cualquier actividad marginal.
Su situación jurídica les imposibilita
cualquier forma de legalización futura, y por tanto
de acceder a un contrato de trabajo que realizar con
dignidad.
Dependen de la ayuda de asociaciones humanitarias
como Karibu, y son ignorados y despreciados desde
la Administración.
Carecen hoy en día de ningún futuro en
nuestra sociedad.
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