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El perfil del inmigrante africano de origen subsahariano
en España le confiere unas características que le distinguen
por su especial vulnerabilidad y dificultades de integración.
En sus países de origen, en su mayoría del Africa Occidental,
la combinación de conflictos y pobreza hace que la posibilidad
de emigrar se convierta en muchos casos en la única oportunidad
de sobrevivir o de labrarse un futuro.
En un intento por salvarse de unas duras condiciones
de vida algunos de los jóvenes africanos optan por escapar
de su situación de miseria y volver los ojos hacia lo que
desde Africa se considera un paraíso: Europa y, como puerta
de Europa, España. Desde Camerún, Nigeria, Senegal, Ghana...
parten hacia lo desconocido con los bolsillos únicamente
llenos de la ilusión por llegar a lo que para ellos es la
nueva tierra de la oportunidad.
El viaje hasta esa tierra, no obstante, es un
viaje lleno de peligros y dificultades. En su travesía tienen
que cruzar fronteras de forma clandestina, tratando de burlar
a la policía, teniendo que sobornar o esconderse, siempre
con el miedo metido en el cuerpo ante la posibilidad de
ser descubiertos y expulsados de un país a otro. El Sahara
supone un gran desafío que ha de ser superado, muchas veces
en caravanas a pìe, caminando durante largas semanas bajo
el sol del desierto, intentando no perderse y no perecer
por falta de alimentos.
Muchos no consiguen superar la barrera del desierto.
Durante el viaje y, a medida que atraviesan el Africa del
Norte, realizan estancias más o menos largas en las que
se emplean en trabajos de cualquier tipo con el fin de conseguir
el dinero que van a necesitar para cruzar la frontera final
y llegar a Europa.
En la última etapa de su viaje que acaba en
las playas de Marruecos o Mauritania o ante la vista de
las ciudades de Ceuta o Melilla, permanecen a la espera
en busca de una oportunidad que puede no darse hasta pasados
muchos meses, saltando las vallas de las ciudades, nadando
o haciendo el viaje en una patera, que no siempre llega
a su destino. Durante todo el viaje, el contacto con sus
seres queridos desaparace, sin saber qué es lo que está
ocurriendo en casa, con la impresión de que nunca van a
regresar allí o que nunca más volverán a ver a sus padres
o hermanos.
Todas esas dificultades no son más que el preludio
de lo que será su vida en España, la confrontación del sueño
con la realidad: falta de trabajo, falta de integración,
imposibilidad de comunicación, choque cultural, hostilidad
por parte de la población europea.
Desde Karibu se intentan paliar las deficiencias
pero la tarea no es fácil ni se puede hacer en un momento,
es algo que requiere de tiempo, esfuerzo y voluntad.
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