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En estas fechas en que millones
de seres humanos en el mundo celebran la Navidad en compañía
de sus seres queridos, Karibu quiere recordar a los miles
de inmigrantes, refugiados y personas desarraigadas que
se encuentran inmersas en la nostalgia, el dolor y el sufrimiento.
A todos aquellos que vivirán la Navidad alejados
de sus familias, en un país extraño.
La explosión de alegría
que inundará nuestras ciudades, la ostentación
de brillos y colores que vestirán nuestras calles
y el derroche de regalos y objetos de precios inalcanzables
que llenarán los escaparates de nuestras tiendas
hará más grande su pobreza y su marginación.
Karibu desea, desde aquí,
a todos los que tienden la mano
a los más desprotegidos,
a los que nos apoyan con sus
aportaciones,
a los voluntarios que trabajan
desinteresadamente y,
muy especialmente
a los que han llegado hasta nuestra
ciudad en busca de una vida mejor,
una
feliz Navidad y un año 2007 lleno de paz, amor, trabajo
y solidaridad.
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