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EL MENOR DEL ALAKRANA, CON DUDAS. LOS MENORES INMIGRANTES AFRICANOS, SIN DUDAS.
En los últimos días un numeroso grupo de jóvenes inmigrantes
Africanos Subsaharianos ha sido echado de los centros
oficiales.
En una comunicación a los responsables de los centros, se
les comunicaba que estos menores, hasta ese momento
acogidos, tenían que abandonar los mismos. La razón era que
ya no eran considerados como menores, pues tendrían más de
18 años, y en la mayoría de los casos, se considera que sus
pasaportes eran falsos.
Estos jóvenes habían solicitado en sus países y a sus
embajadas los documentos de identificación (pasaportes,
certificados de nacimiento, etc) necesarios para poder
abrirse camino en España. Pero para su sorpresa, cuando
presentan los pasaportes y comparecen ante los organismos
públicos para la protección de menores (ya que las
diferentes asociaciones no podemos acogerlos siendo
menores), reciben la noticia de que se le retiran los
pasaportes bajo la denuncia de falsedad de datos.
La situación de estos jóvenes les lleva a una desprotección
total:
- Se presentan como menores en las asociaciones y los recursos
sociales privados que no pueden protegerlos porque con la
documentación que presentan de menores, tienen que ser
derivados al GRUME (Grupo de Menores de la Policía).
- Después de realizarse pruebas radiológicas y análisis
complementarios, cuando se realizan, se determina que tienen
18 años sin duda alguna.
- En varios casos se ha presentado denuncias penales por parte del
Instituto Madrileño del Menor y la Familia contra estos
menores, ”por presuntos delitos contra los derechos de los
ciudadanos extranjeros y falsedades”.
- Se comunica al interesado de que su pasaporte se haya confiscado
y entregado al Juzgado de Instrucción competente para
conocer de la denuncia penal. (La Asociación Karibu ha
recurrido alguna vez estas decisiones y han sido ganadas, al
determinar el Juez que los pasaportes son verdaderos, según
el informe de la embajada respectiva, o al menos que no
podía probarse que fueran falsos).
- Se da de baja definitiva al interesado en el sistema de
protección pública de menores y por tanto debe abandonar el
centro en el que había sido acogido, dependiente de la
Comunidad de Madrid (Instituto del Menor y la Familia)
Esta decisión conlleva unas consecuencias para estos jóvenes
imprevisibles y de gran dificultad para posibilitar desde
otros ámbitos la supervivencia y la integración en nuestra
sociedad:
- No se puede realizar su empadronamiento, por carecer de
documentación (pasaportes) que les ha sido retirada.
- En el caso de obtener de nuevo la documentación, nos encontramos
que en la misma siguen constando como menores de edad, y por
tanto no podemos realizar los trámites para su
empadronamiento, o para obtener su tarjeta Sanitaria ya que
nadie tiene la guardia o tutela de estos jóvenes, y carecen
de capacidad jurídica para hacerlo por si mismos al no tener
representante legal.
- Las dificultades para el acceso a la formación hacen
prácticamente imposible el que estos jóvenes puedan realizar
una formación que les posibilite su integración laboral en
un futuro.
- Algunos de los jóvenes cuando estaban en el Centro dependiente de
la Comunidad de Madrid como menores, accedían a una
formación, pero al salir de ellos, desde los centros de
formación nos comunican que no pueden seguir. Aunque los
acepten como oyentes, no podrán recibir el certificado o
diploma oficial y no podrán realizar las practicas ni las
actividades que se llevan a cabo fuera del centro.
Estas situaciones no son nuevas, se vienen produciendo desde
hace ya algunos años. Lo que nos ha sorprendido es que en
los últimos días se ha producido un gran aumento del número
de jóvenes en esta situación, procedentes de centros de la
Comunidad de Madrid y de centros de Asociaciones que
realizan estos programas de acogida de menores.
Son los mismos responsables o trabajadores de estos centros
los que vienen a la Asociación Karibu, a presentarnos estos
casos, y muchos de ellos lo hacen a nivel personal, porque
como personas se encuentran afectados por tener que dejar a
estos jóvenes tirados en la calle.
Estos jóvenes no han cometido ningún delito, solamente el
hecho de encontrarse ilegalmente en España, y que los
documentos de sus países no tienen credibilidad para un
sector de la Administración pública con competencia en
protección de menores, que los considera falsos con carácter
general.
Sin embargo, las dificultades y problemas con los procesos
de determinación de la edad los estamos viendo estos días
con el caso del menor Abdou Willy, pirata del Alakrana, que
desde distintos medios de comunicación es calificado como
caso ”estrambótico”, o “limbo jurídico”. Se comprueba
gracias a este caso que no es tan sencillo el determinar la
edad, a diferencia de la facilidad con que se determina con
los jóvenes inmigrantes africanos, que se consideran
automáticamente como mayores de edad. Nos consta por el
testimonio de los interesados que pasan por nuestra
Asociación, que en algunos casos no les hicieron caso a sus
alegaciones ni a la documentación que presentaban, y la
mayoría nos relatan que tan sólo les hicieron una
radiografía en la muñeca de la mano, y ya con ello les
dijeron que tenían los 18 años.
Estos días los medios de comunicación han publicado los
métodos médicos para calcular la mayoría de edad: Examen
físico – Radiografía de la Muñeca (para determinar el grado
de osificación del carpo) – Estudios de Tunner - Examen de
la Dentición - Estadios de Osificación. Y como según algunos
especialistas, se requiere como necesario también el
análisis y consejo de un Psicólogo. Además de tener en
cuenta que factores como la diferente procedencia geográfica
y el origen racial no se pueden descartar. El baremo de
medición no es igual para todos los continentes de
procedencia, provocando las dudas que hemos visto en este
caso.
EL CASO DEL NIÑO PIRATA NOS HA DADO LA OPORTUNIDAD DE
CONOCER LA REALIDAD DE ESTOS MÉTODOS DE DETERMINACIÓN DE LA
EDAD Y SU FALIBILIDAD. Y ASÍ COMPROBAR LA DIFERENCIA DE
TRATO ENTRE QUIEN ES UN PIRATA (UN DELINCUENTE) Y UN
INMIGRANTE.
MADRID 26 DE OCTUBRE 2009
Antonio Freijo
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