UGANDA: rescate y reinserción de niños-soldado
 

Desde 1992, el número de niños secuestrados en la región supera la cifra de 15.000 y los que consiguen escapar tienen grandes dificultades para integrarse en la sociedad.

Su única actividad ha consistido en aprender el manejo de las armas, saquear, matar, violar... Han visto como sus aldeas eran destruídas y sus familias asesinadas durante el secuestro.

«Iniciativa de Paz» es un grupo formado por personas de diferente religión e ideología que han sabido aunar sus esfuerzos dando prioridad a un objetivo común.

El grupo trabaja en esta conflictiva zona empeñado en la tarea de rescatar niños-soldado y crear el entorno adecuado para su reinserción.

En estos momentos hay varios proyectos en marcha que comprenden:

        • Taller-escuela de Minakulu.
        • Apoyo a la educación infantil de hijos de víctimas de la guerra.
        • Equipamiento de un laboratorio de análisis clínicos.

Si no se brinda a estos jóvenes un tratamiento que les haga olvidar su amarga experiencia y una formación que posibilite su reinserción, están condenados a volver a la guerrilla o a la delincuencia.

Karibu colabora en el mantenimiento de estos proyectos, dando soporte económico a la realización de los mismos.


PROYECTO DE APOYO A LA EDUCACIÓN INFANTIL DE HIJOS DE VICTIMAS DE LA GUERRA DEL NORTE DE UGANDA

 

Responsable del proyecto

José Carlos Rodríguez Soto, Secretario de la Comisión Justicia y Paz de la archidiócesis de Gulu.

INTRODUCCIÓN

Uganda es un país situado en la zona ecuatorial del Africa del Este. Según el último censo, realizado en el 2002, cuenta con 24 millones de habitantes. El 50% tiene menos de 15 años. El índice de desarrollo es del orden de 0,489 (147º puesto). La esperanza de vida se estima en 45 años y el índice de mortalidad infantil es del 91º%.

Durante la época colonial, Uganda fue protectorado británico. Las autoridades británicas utilizaron un sistema de gobierno indirecto, favoreciendo a las etnias del sur sobre las del norte, las cuales se quedaron al margen de todo desarrollo y fueron utilizadas sobre todo como reserva para el ejército y la policía. Tras su independencia en 1962, el país entró en una espiral de violencia política por la que se instaló un sistema de conquista del poder político por medio de ejércitos de afiliación étnica. Tras los regímenes de Milton Obote (1966-1971 y 1980-1985) y de Idi Amin (1971-1979), ambos del norte del país, el actual presidente Yoweri Museveni se hizo con el poder en 1986 tras una guerra de guerrillas que duró cinco años. El nuevo régimen, con base mayoritaria entre las etnias bantúes del sur, consiguió estabilizar el país e iniciar una fase de crecimiento económico, despertando grandes esperanzas. La política de apertura en el problema del SIDA consiguió reducir las tasas de infección del 20% al 6% actual.

LA GUERRA DEL NORTE

Sin embargo, amplias zonas del norte del país se han quedado al margen de esta historia de éxito, particularmente la región Acholi, debido a la guerra que estalló en agosto de 1986 y que sigue en la actualidad. Lo que comenzó siendo una rebelión motivada por miedo a una posible venganza y un sentimiento de marginación ha pasado por diversas fases. A partir de 1989 la guerrilla perdió apoyo entre la población y estuvo a punto de desaparecer. Sin embargo, desde 1993 el conflicto adquirió una dimensión internacional al apoyar el gobierno islámico de Sudán a los rebeldes acholis de Joseph Kony, conocidos como Lord's Resístanse Army (LRA), como represalia por el apoyo del ejército ugandés (conocido como UPDF) a los rebeldes sudaneses sudistas de John Garang (SPLA). Desde entonces, el LRA se ha distinguido por una crueldad inusitada contra la población, particularmente por el secuestro de decenas de miles de niños para obligarlos a combatir entre sus filas.

Desde 1996, el ejército (UPDF) ha perseguido una política de reagrupamiento de la población en campos de desplazados. Las cifras han aumentado de forma galopante: en 1998 los desplazados eran 400.000. En marzo del 2002 el ejército lanzó una dura operación militar (conocida como "Puño de Hierro") contra las bases del LRA en Sudán, que sólo consiguió provocar una represalia de los rebeldes a gran escala contra e la población civil, al entrar masivamente en el norte de Uganda. En octubre de ese año cifra de desplazados alcanzó los 800.000, y un año después pasaban de los dos millones. En noviembre del 2004, el coordinador general de Naciones Unidas para asuntos humanitarios, Jan Egeland, describía la situación como "la crisis humanitaria más grave y más olvidada de nuestro mundo".

Aunque el número de desplazados ha disminuido algo hasta quedarse en 1.700.000 (datos de UN-OCHA de junio 2005), la situación continúa siendo dramática. Un reciente estudio del Gobierno de Uganda daba la cifra de un promedio de mil muertos a la semana en estos campos, donde la gente vive hacinada en condiciones de insalubridad, ociosidad, falta de alimentación adecuada y muchas veces en condiciones casi de cautividad, con prohibiciones estrictas de estar fuera del campo a ciertas horas y de alejarse más de uno o dos kilómetros.

A pesar de que en Uganda los porcentajes de infección de SIDA han disminuido, durante los últimos años han crecido en el norte del país, calculándose en un 14%.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

Entre las víctimas más vulnerables de este conflicto hay que destacar los niños y jóvenes secuestrados por el LRA que han conseguido escapar después de varios años de ser obligados a realizar actos de violencia contra su voluntad. Estos jóvenes de ambos sexos regresan a sus comunidades, donde a menudo se encuentran con el rechazo de sus familiares y sin perspectivas de futuro. El estigma es aún mayor para las muchachas que han sido usadas como esclavas sexuales de los comandantes guerrilleros y que suelen regresar con uno o varios niños pequeños. Los retos a los que se enfrentan son enormes: sin medios económicos, sin educación, sin una comunidad donde reintegrarse, y con traumas profundos de los que muchos probablemente nunca se recuperarán del todo.

Nuestra Comisión Justicia y Paz de la Archidiócesis de Gulu, un organismo de la Iglesia que se dedica a trabajar en temas de paz y derechos humanos, ayuda a dos grupos de ex-guerrilleros (o antiguos secuestrados), formados por ellos mismos para darse apoyo mutuo.

Hasta la fecha, nuestra ayuda ha incidido en cuatro aspectos principales:

    • Pequeñas ayudas monetarias a madres jóvenes, para iniciar algún pequeño negocio. Preferimos dar estas ayudas sin darles el carácter de préstamos, ya que la experiencia nos demuestra que, dadas sus enormes necesidades perentorias, no es realista esperar que lo puedan devolver.

    • Instalación de una panadería, que les sirve para tener algo de ingresos que reparten entre sus miembros.

    • Organización de talleres de resolución de problemas y terapia para superar el trauma.

    • Organización de talleres sobre el tema de la reconciliación. Algunos de estos exguerrilleros, con ayuda de nuestra comisión, dan charlas de sensibilización en los campos de desplazados.

    • Apoyo a la educación infantil y primaria de los hijos de madres (y padres) jóvenes. El proyecto presentado busca financiación para esta actividad.

Como se ha indicado, la mayor parte de estos jóvenes que han escapado de la guerrilla del LRA vienen con niños nacidos en la selva en el seno del movimiento rebelde. Dado el rechazo de la comunidad hacia la guerrilla, en muchas ocasiones estos niños están estigmatizados. Sus padres tienen pocos medios económicos, lo que hace difícil que puedan enviarlos a una escuela.

La Comisión Justicia y Paz, como parte del acuerdo de colaboración que tenemos con estos grupos de ex rebeldes, paga la escuela a todos estos niños en edad escolar y además de darles una oportunidad para que reciban una educación, sus madres tienen la posibilidad de tener la jornada libre para poder acudir a realizar estudios o bien ocuparse en algún pequeño negocio, generalmente venta en los puestos del mercado local.

COSTE DEL PROYECTO

El número de niños incluidos en este proyecto es de ochenta (80).

El coste por trimestre de educación escolar es de 80.000 chelines (unos 40 euros). Es decir, el coste anual es de 120 euros por niño.

Por lo tanto, el coste total para pagar para todos los niños incluidos en el proyecto asciende a 9.600 euros. Añadiendo algunos gastos de contingencias, el coste total del proyecto durante un año se sitúa en DIEZ MIL EUROS (10.000 euros).

El personal de la comisión Justicia y Paz se ocupa de realizar los pagos directamente a las escuelas donde acuden estos niños y de guardar los recibos, dando una fotocopia de los mismos a los dos grupos de ex rebeldes.

El que figura como titular del proyecto se hace responsable de:

    • Notificar inmediatamente tan pronto como llegue el dinero a la cuenta.

    • Enviar regularmente recibos de los gastos realizados, un informe de la marcha del proyecto y fotografías del mismo, con una memoria detallada y auditada al final del año.

CUENTA BANCARIA

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Zentralen Friedrich, Wilhelm Platz 1-4

Munsterplatz 7-9, 52059 Aachen (Germany)

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